PALABRAS ACOMPAÑANTE

¿Que es este librito?

Estas lecciones un resumen son de las enseñanzas de la Biblia. Juntado en una serie de preguntas y respuestas. Una de las principales funciones de “REVELACIONES DE LA BIBLIA” es servir de ayuda en la enseñanza a la comunidad cristiana.

Efesios 4: ....a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo....

Durante siglos, este método se utilizó muy especialmente en la enseñanza a los jóvenes de la comunidad. Los niños aprendían las preguntas y respuestas de memoria sobre todo en el hogar, pero también en grupo. Antes de aprenderlas de memoria, se les explican muy detalladamente. De esta manera, los jóvenes de la comunidad se familiarizan con las verdades bíblicas. Y lo que también es muy importante: lo que apren-demos de pequeños se queda anclado en el fondo de nuestros corazones. De esta manera se forma una juventud con conocimientos de la Palabra de Dios y de la doctrina de los Apóstoles. …..Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, Hechos 2:42

ESTUDIAR EN SU BIBLIA CON AYUDA DE “LAS REVELACIONES DE LA BIBLIA”.

Lea y estudie la pregunta con atención. Medite sobre la pregunta. ¿Ha encontrado la respuesta por usted mismo? Después, lea un par de veces la respuesta atentamente y medite sobre ésta. Ahora usted ha entendido el texto. A continuación llega la segunda parte, que es muy importante: Busque todos los textos que se indican en letra pequeña.

Por ejemplo: 15. Pregunta: Entonces, ¿qué mediador y redentor debemos buscar?

Respuesta: Uno que sea el verdadero hombre (a) y perfectamente justo (b) y que sea más poderoso que todas las criaturas, es decir, que sea al mismo tiempo verdadero Dios (c).
a. 1 Corintios 15:21. b. Hebreos 7:26. c. Isaías 7:14, 9:5, Jeremías 23:6; Lucas 11:22.

De esta manera adquirirá grandes conocimientos de la verdad de la Biblia. Conocimientos basados totalmente en la Biblia.¡Dios le bendiga!

INTRODUCCIÓN DE ESTUDIO                                                                                                                                                                                         

Consuelo por vida y muerte1.

Pregunta: ¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte? Respuesta: Que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte (a), no me pertenezco a mí mismo (b), sino a mi fiel Salvador Jesucristo (c).  Que me libró del poder del diablo (d), pagando enteramente con Su preciosa sangre por todos mis pecados (e), y me guarda de tal manera (f) que sin la voluntad de mi Padre celestial ni un solo cabello puede caer de mi cabeza (g) incluso que todas las cosas sirvan para mi salvación (h). Por eso también me asegura, por Su Espíritu Santo, la vida eterna (i) y me hace pronto y preparado para vivir en adelante según Su santa voluntad.(k) a. Rom.14:8. b. 1 Cor. 6:19. c. 1 Cor. 3:23; Tito 2:14. d. 1 Pedro 1:18, 19; 1 Juan 2:2, 12. e. Hebr. 2:14; 1 Juan 3:8; Juan 8:34, 35, 36. f. Juan 6:39; Juan 10:28; 2 Tes.3:3; 1 Pedro 1:5. g. Mateo 10:30; Lucas 21:18.                 h. Rom.8:28. i. 2 Cor.1:22; 2 Cor. 5:5, Efes. 1:14; Rom.8:16. k. Rom. 8:14; 1 Juan 3:3

1-a. Pregunta ¿Conoce todo el mundo este consuelo? Respuesta: No, desgraciadamente mucha gente no conoce consuelo ni goce ninguno en esta vida.

2. Pregunta: ¿Cuántas cosas debes saberse para que, gozando de este consuelo, puedas vivir y morir dichosamente?  Respuesta: Tres: (a) Primera, cuán grandes son mis pecados y miserias (b) Segunda, de qué manera puedo ser librado de ellos. (c) Tercera, la gratitud que debo a Dios por Su redención.(d)
a. Mateo 11:28-30. Efes. 5:8. b. Juan 9:41; Mateo 9:12; Ro. 3:10; 1 Juan 1:9, 10 c.Juan 17:3; Hechos 4:12, 10:43 d. Efes. 5:10; Salmo 50:14; Mateo 5:16; 1Pedro 2:12; Rom. 6:13; 2 Tim. 2:15.

Pregunta 2-a. ¿Cómo hace el Espíritu Santo que conozcamos estas cosas? Respuesta: La Biblia nos enseña claramente: 1.- Despierta le fe en tu corazón. 2.- Nos ofrece la oración a Dios 3.- Nos instruye en la Palabra de Dios  4.- Nos conduce a la cruz. Lo vemos claramente en Hechos 2. En el versículo 13 hallamos a una masa pecadora. En el versículo 14, Pedro les predica la Palabra de Dios. En el versículo 37 leemos cómo el Espíritu Santo despierta en ellos la fe; comprenden que son pecadores. Pedro y los demás apóstoles les enseñan y los conducen a Jesús.

 

Capítulo 1                                                                                                                                                                                                        CONOCIMIENTO DE NUESTRA MISERIA

 

1. SOBRE PECADO Y DESGRACIA

3. Pregunta: ¿Cómo reconoce a su miseria? Respuesta: Por la Palabra de Dios. Génesis 3 nos muestra la profunda caída en el Paraíso, la brusca ruptura con nuestro Dios. En la Biblia descubrimos que nuestra vida, por naturaleza, es contraria a las leyes de Dios. Romanos 3:10-20. Más tarde veremos la ley de Dios.

3.-a. Pregunta: ¿Qué es la ley de Dios? Respuesta: El Antiguo Testamento consta de tres grupos de leyes que Dios, por medio de Moisés, le dio al pueblo de Israel:

1. Las leyes civiles. Eran leyes redactadas especialmente para la vida cotidiana en Israel. Sobre robos, etc. No son de nuestra incumbencia, aunque ofrecen un muy buen ejemplo para nuestras leyes.

2. Las leyes ceremoniales. Redactadas para el servicio santo de la religión judía. Dios les dio estas leyes para que supieran cómo quería ser servido. Estas leyes están llenas de significados simbólicos que indican la llegada de Cristo. No las usamos al estudiar el Nuevo Testamento. Todos los símbolos se han cumplido en Cristo.

3. La ley de las costumbres También llamada “la ley eterna”. Son los diez mandamientos tal como se describen en Éxodo 20.

4. Pregunta: ¿Qué nos pide a nosotros la ley de Dios?  Respuesta: Cristo lo resume en Mateo 22:37-40: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Este es el primero y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos depende toda la Ley y los Profetas”  a. Deut. 6:5; Levit.19:18; Marc. 12:30; Luc. 10:27

5. Pregunta: ¿Es posible cumplir todo esto perfectamente?  Respuesta: No, (a); porque, por naturaleza, tendemos a odiar a Dios y a nuestros semejantes (b). a. Rom. 3:10, 20, 23; 1 Juan 1:8, 10. b. Rom. 8:7; Efes. 2:3; Tito 3:3; Gén. 6:5, Gén. 8:21; Jer. 17:9; Rom. 7:23.

5-a Pregunta. ¿Es posible cumplir la Ley de Dios tan bien que se entre en el cielo directamente? Respuesta: No, porque la Biblia dice: Por la obra de la Ley ningún ser humano será justificado ente Dios. Ro 3:20,28; Gá. 2:16,10.

 

2. CREACIÓN Y CAÍDA

6. Pregunta: ¿Creó, pues, Dios al hombre tan malo y perverso?  Respuesta: No, al contrario. Dios creó al hombre bueno (a) haciéndolo a Su imagen y semejanza (b), es decir, en verdadero conocimiento, justicia y santidad, para que conociera directamente a Dios Su Creador, le amase de todo corazón y viviese con El en la gloria eterna, para alabarle y glorificarle (c). a. Gén. 1:31. b.Gén. 1:26, 27. c. Efes. 4:24; Col. 3:10; 2 Cor. 3:18.

7. Pregunta: ¿Entonces, de dónde procede esta corrupción de la naturaleza humana?  Respuesta: De la caída y desobediencia de nuestros primeros padres Adán y Eva en el paraíso (a), por ello, nuestra naturaleza ha quedado corrompida de tal manera, que todos somos concebidos y nacemos en pecado (b). a. Gén. 3:1-24; Rom. 5:12, 18, 19. b. Salmo 51:5; Gén. 5:3.

8. Pregunta: Pero, ¿estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer el bien, e inclinados a todo mal?  Respuesta: Ciertamente (a); si no es que renacemos por obra del Espíritu de Dios (b). a. Gén. 6,5; 8:21; Job. 14:4; Job. 15:14,16:35; Juan 3:6; Isaías 53:6. b. Juan 3:3,5; 1 Cor. 12:3; 2 Cor. 3:5.

3. DESOBEDIENCIA Y MISERICORDIA

9. Pregunta: ¿No es Dios injusto con el hombre, al pedirle en Su Ley que haga lo que no puede cumplir?  Respuesta: No (a), pues Dios creó al hombre en condiciones de poderla cumplir (b). Pero el hombre por instigación del diablo (c) y por su propia rebeldía, se privó a sí y a toda su descendencia de estos dones divinos.
a. Efes. 4:24. b. Gén. 3:13; 1 Tim. 2:13, 14. c. Gén. 3:6; Rom. 5:12.

10. Pregunta: ¿Dejará Dios sin castigo, tal desobediencia y apostasía?  Respuesta: De ninguna manera; Su ira se engrandece horriblemente (a), tanto por el pecado original, como por aquellos que cometemos ahora y quiere castigarlos, por Su perfecta justicia, temporal o eternamente (b). Como dijo Él mismo: Maldito todo aquél que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la Ley, para hacerlas (c). a. Gén. 2:17; Rom. 5:12. b. Salmo 50:21; Salmo 5:5; Nah. 1:2, Éx, 20:5, 34:7; Rom. 1:18; Efes.5:6. c. Deut. 27:26; Gál. 3:10.

11. Pregunta: ¿No es Dios también misericordioso?  Respuesta: Si, Dios es misericordioso (a); pero también es justo (b). Por eso Su justicia exige que el pecado que se ha cometido contra Su Suprema Majestad Dios sea castigado con el mayor castigo, que es pena eterna, tanto corporal como en el alma. a. Éx. 34:6, 7; Éx. 20:6. b. Salmo 7:9; Éx. 20:5; 23:7; 34:7; Salmo 5:4, 5; Nah. 1:2, 3.

Capitulo 2                                                                                                                                                                                                                                                                                          LA REDENCIÓN DEL HOMBRE.

1. CASTIGO O SALVACIÓN

12. Pregunta: Si por el justo juicio de Dios merecemos penas temporales y eternas, ¿No hay alguna posibilidad de liberarnos de estas penas y reconciliarnos con Dios? Respuesta: Dios quiere que se dé satisfacción a Su justicia (a): por eso es necesario que la satisfagamos eternamente por nosotros mismos o por algún otro (b).  a. Gén. 2:17; Éx. 23:7; Ezeq. 18:4; Mateo 5:26; 2Tes. 1:6; Lucas 16:2. b. Rom. 8:4

13. Pregunta: ¿Pero podemos satisfacerla por nosotros mismos?  Respuesta: De ninguna manera: antes acrecentamos cada día nuestra deuda (a). a. Job 9:2; Job 15:15, 16; Job 4:18, 19;  Salmo 130:3; Mateo 6:12; 18:25; 16:26.

14. Pregunta: ¿Podría hallarse ese alguien que siendo simple criatura pagase por nosotros?  Respuesta: No, - Primero porque Dios no quiere castigar en otra criatura, la culpa de la cual el hombre es responsable (a),  - Segundo, porque una simple criatura es incapaz de soportar la ira eterna de Dios contra el pecado y liberar a otros de ella (b).
a. Ezeq. 18:4; Gén. 3:17. b. Nah. 1:6; Salmo 130:3.

2. POR UN MEDIADOR

15. Pregunta: ¿Entonces, que mediador y redentor debemos buscar? Respuesta: Uno que sea el verdadero hombre (a) y perfectamente justo (b) y que sea mas poderoso que todas las criaturas, es decir, que sea al mismo tiempo verdadero Dios (c).
a. 1 Cor. 15:21.  b. Hebr. 7:26. c. Isaías 7:14, 9:5, Jeremías 23:6; Lucas 11:22.

16. Pregunta: ¿Por qué debe ser hombre verdadero y perfectamente justo?  Respuesta: Porque la justicia de Dios determinó que la misma naturaleza humana que pecó, pague por el pecado (a); y que el hombre, que es pecador, no puede pagar por otros (b).
a. Ezeq.18:4, 20; Rom 5:18; 1Cor. 15:21;  Hebreos 2:14, 15, 16. b. Hebr. 7:26, 27; Salmo 49:7; 1 Pedro. 3:18.

17. Pregunta: ¿Por qué debe ser también verdadero Dios?  Respuesta: Para que, por la potencia de Su Divinidad (a), pueda llevar en Su humanidad (b) la carga de la ira de Dios (c), y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida (d).
a. Isaías 9:6; 63:3. b. Deut 4:24 Nah. 1:6; Salmo 130:3 c. Isaías 53:4,11  d. Isaías 53:5, 11.

18. Pregunta: Pero, ¿quién es este mediador, que al mismo tiempo es verdadero Dios (a), y verdadero hombre perfectamente justo (c)?  Respuesta: Nuestro Señor Jesucristo (d), el cual nos ha sido dado por Dios para nuestra sabiduría, justicia, satisfacción y perfecta redención (e),
a. 1 Juan 5:20, Rom. 9:5, 8:3; Gál. 4:4;  Isaías 9:7, Jer. 23:6; Mal. 3:1. b. Lucas 1:42; 2:6, 7; Rom. 1:3; 9:5; Filip. 2:7; Hebr.2:14, 16, 17; Hebr. 4:15. c. Isaías 53:9, 11; Jer. 23:5; Luc. 1:35, Juan 8.46; Hebr. 4:15; 7:26; 1 Pedro, 1:19; 2:22; 3:18;  d. 1 Ti. 2:5, 3:16, Mat 1:23 Lucas 2:11; Heb 2:9;  e. 1 Co 1:30.

3. NUESTRA CONOCIMIENTO DEL MEDIADOR

19. Pregunta: ¿Cómo sabes todo esto? Respuesta: Del Santo Evangelio, del cual Dios reveló primeramente en el paraíso (a), y después lo anunció por los santos patriarcas (b) y profetas (c), y lo hizo representar por los sacrificios y las demás ceremonias de la Ley (d): y al fin lo cumplió por Su Hijo unigénito (e).                                                              a. Gén 3:15. b. Gén 12:18; 22:18; 49:10. c. Isaías 53:1-12; 42:1-4; 43:25; 49:5-6, 22-23, Jer. 23:5, 6, 31:32,33; 32:39-41; Miq. 7:18-20; Hechos 10:43, 3:22-24; Rom. 1:2, Hebr. 1:1, 10:1, 7; Col. 2:7; Juan 5:46. e. Rom. 10:14; Gál. 4:4, 3:24; Col. 2:17.

19-a. Pregunta: ¿Conocemos los Evangelios sólo a través del Nuevo Testamento? Respuesta: No, para conocer los Evangelios en todo su valor, necesitamos conocer también el Antiguo Testamento.

20. Pregunta: ¿Son salvados por Cristo todos los hombres que perecieron en Adán? Respuesta: No todos (a), sino sólo aquellos que por la verdadera fe son incorporados en Él y aceptan sus beneficios (b).
a. Mateo 7:14; 22:14. b. Marc. 16:16; Juan 1:12; 3:16, 18, 36; Isaías 53:11; Salmo 2:12; Rom. 3:22, 11:20; Hebr. 4:3, 5:9, 10:39; Hebr. 11:6.

20-a. Pregunta: ¿Cómo podemos aceptar a Jesús por la fe? Respuesta: Entregándonos a Él completamente por medio de la oración, y dejando así que el Espíritu Santo obre en nosotros.

4. NUESTRA FE.

21. Pregunta: ¿Qué es la verdadera fe?  Respuesta: Una fe verdadera no es sólo un seguro conocimiento por el cual considero cierto todo lo que el Señor nos ha revelado en Su palabra (a). Es también una verdadera confianza (b) que el Espíritu Santo (c), infunde en mi corazón, por el Evangelio (d), dándome la seguridad, de que Dios otorga no sólo a otros sino también a mí la remisión de los pecados, la justicia y la gloria eternas, por pura gracia y solamente por los méritos de Jesucristo (f).
a. Santg. 2:19.b. Hebr. 11:1, 7; Rom. 4:18-21; Rom. 10:10; Efes. 3:12; Hebr. 4:16; Santg. 1:6. c. Gál. 5:22; Mateo 16:17; 2Cor. 4:13; Juan 6:29; Efes. 2:8; Filip. 1:19; Hechos 16:14. d. Rom. 1:16, 10:17; 1Cor. 1:21; Hechos 10:44; 16:14, Rom. 1:16, 10:17 1Co 1:21 Hechos 10:44, 16:14  e. Rom. 1:17; Gál. 3:11; Hebreos 10:10, 38; Gál. 2:16.  f. Efes. 2:8; Rom. 3:24; 5:19; Luc. 1:77, 78.

22. Pregunta: ¿Qué es lo que debe creer el cristiano?  Respuesta: Todo lo que se nos ha prometido en el Santo Evangelio (a), sumariamente contenido en el Símbolo Apostólico, en cuyos artículos se expresa la fe universal e infalible de todos los cristianos.
a. Juan 20:31; Mateo 28:19; Marc. 1:15.

23. Pregunta: ¿Qué dicen estos artículos?  Respuesta:

   1. Creo en Dios Padre, todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
   2. Creo en Jesucristo Su único hijo, nuestro Señor;
   3. Que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de María Virgen;
   4. Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos,
   5. Y al tercer día resucitó de entre los muertos;
   6. Subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios, Padre todopoderoso,
   7. De donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
   8. Creo en el espíritu Santo;
   9. Una Santa Iglesia Cristiana Común, la Comunión de los Santos;
  10. La remisión de los pecados,
  11. La resurrección del cuerpo
  12. Y la vida eterna. Amén.

23-a. Pregunta: Estos artículos, ¿no provienen de la Iglesia Católica? Respuesta: ¡No! Estos artículos nacieron en los primeros siglos de la iglesia, y eran un medio para combatir los grandes errores que se estaban originando.

23-b. Pregunta: ¿Por qué dice el artículo 9: “Una Iglesia Cristiana Común”? Respuesta: Porque la fe bíblica en Cristo es universal.

24. Pregunta: ¿En cuántas partes se dividen estos artículos?  Respuesta: En tres.

La Primera: De Dios Padre y de nuestra creación.

La Segunda: De Dios Hijo y de nuestra redención.

La Tercera: De Dios Espíitu Santo y nuestra santificación.

 

Capítulo 3.                                                                                                                                                                                                                                                                                  SOBRE DIOS

1. EN GENERAL:

25. Pregunta: Si no hay más que una Esencia Divina (a), ¿Por qué nombras tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo? Respuesta: Porque Dios se manifestó así en Su palabra (b), de manera que estas tres personas son el único, verdadero y eterno Dios.                                                                                                                                                              a. Deut. 6:4; Efes. 4:6; Isaías 44:6; 45:5; 1 Cor. 8:4, 6  b. Isaías 61:1; Luc. 4:18; Gén. 1:2, 3; Salmo 33:6; Isaías 48.16; Mateo 3:16, 17, Mateo 28:19; 1 Juan 5:7; Isaías 6:1, 3; Juan 14:26; 15:26; 2Cor. 13:13, Gál. 4:6; Efes. 2:18, Tito 3:5, 6.

25-a Pregunta: ¿Cómo se nombra esta división en tres personas? Respuesta: El nombre que se le da es: “Nuestro Dios es Tres en Uno”. Sobre esta materia encontramos en la Biblia muchos ejemplos bien claros. Gen. 1:26,27; 3:22; Salm. 33:6; 1Juan 5:7.

2. DE DIOS EL PADRE Y NUESTRA CREACIÓN.                                                                                                                                                                                                                              a. SOBRE LA CREACIÓN.

26. Pregunta: ¿Qué crees cuando dices: creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?  Respuesta: Aquel el eterno Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien de la nada creó el cielo y la tierra, con todo lo que en ellos hay (a), sustentándolo y gobernándolo todo por Su eterno consejo y providencia (b), es mi Dios y mi Padre por amor de su hijo Jesucristo (c). En Él confío de tal manera que no dudo de que me proveerá de todo lo necesario para mi alma y mi cuerpo (d). Y aún más, creo que todos los males que puedo sufrir por Su voluntad, en este valle de lágrimas, los convertirá en bien para mi salvación (e). Él puede hacerlo como Dios todopoderoso (f), y quiere hacerlo como Padre benigno y fiel (g).
a. Gén.1:1-31; 2:1-25; Éx. 20:11; Job 33:4; Job 38:1-41, 39:1-30; 40:1-5; Hechos 4:24; 14:15; Salmo 33:6; Isaías 45:7. b. Hebr. 1:3; Salmo 104:27-30; 115:3;  Mateo 10:29; Efes. 1:11. c. Juan 1:12; Rom. 8:15; Gál. 4:5-7; Efes. 1:5. d. Salmo 55:22; Mateo 6:25, 26; Luc. 12:22. e. Rom. 8:28. f. Isaías 46:4; Rom. 10:12. g. Mateo 6:32, 33; Mateo 7:9-11.

b. LA MANO CUIDADOSA DE NUESTRO PADRE

27. Pregunta: ¿Qué es la providencia de Dios? Respuesta: Es el poder de Dios omnipotente y omnipresente (a), por el cual sustenta y gobierna el cielo, la tierra y todas las criaturas de tal manera (b), que todo lo que la tierra produce, la lluvia y la sequía (c), la fertilidad y la esterilidad, la comida y la bebida, la salud y la enfermedad (d), riquezas y pobrezas (e), y finalmente todas las cosas no acontecen sin razón alguna como por azar, sino por Su consejo y voluntad paternal (f).
a. Hechos 17:25, 27, 28; Jer. 23:23, 24; Isaías 29:15, 16; Ezeq. 8:12. b. Hebr. 1:3. c. Jer.5:24; Hechos 14:17. d. Juan 9:3. e. Prov. 22.2. f. Mateo 10:29; Prov. 16:33.

c. LA CREACIÓN POR DIOS.

28. Pregunta: ¿Qué utilidad tiene para nosotros este conocimiento de la creación y providencia divina?  Respuesta: Que en toda adversidad tengamos paciencia (a), y en la prosperidad seamos agradecidos (b), y tengamos puesta en el futuro, toda nuestra esperanza en Dios nuestro padre fidelísimo (c), sabiendo con certeza que no hay cosa que nos puede apartar de Su amor (d), pues todas las criaturas, están sujetas a Su poder de tal manera que no pueden hacer nada sin en contra de Su voluntad (e).
a. Rom. 5:3; Santg. 1:3; Salmo 39:9; Job 1:21, 22.  b. 1Tes. 5:18; Deut 8:10. c. Salmo 55:22; Rom. 5:4. d. Rom. 8:38, 39. e. Job 1:12, Job 2:6; Prov. 21:1; Hechos 17:25.

Capítulo 4.                                                                                                                                                                                                                                                                                       DE DIOS EL HIJO Y NUESTRA REDENCIÓN.

1. SUS NOMBRES.

A. EL NOMBRE JESÚS.                                                                                                                                                                                                                                                                        29. Pregunta: ¿Por qué el hijo de Dios es llamado Jesús, que significa Salvador?  Respuesta: Porque Él nos salva y libera de todos nuestros pecados (a), y porque en ningún otro se debe buscar ni se puede hallar salvación (b).
a. Mateo 1:21; Hebr.7:25. b. Hechos 4:12; Juan 15:4, 5; 1Tim. 2:5; Isaías 43:11; 1Juan 5:11.

30. Pregunta: ¿Creen pues también en el único Salvador Jesús, aquellos que buscan su salvación en los santos, o en sí mismos o en cualquiera otra parte?  Respuesta: No, porque aunque de boca se glorien de tenerle por Salvador, de hecho niegan al único Salvador Jesús (a): pues necesariamente resulta, o que Jesús no es perfecto Salvador o que aquellos que con verdadera fe le reciben por Salvador tienen que poseer en El todo lo necesario para su salvación (b).
a. 1Cor. 1:13, 30, 31; Gál. 5:4. b. Hebr. 12:2; Isaías 9:7; Col. 1:19, 20; 2:10; 1Juan 1:7.

B. EL NOMBRE CRISTO.

31. Pregunta: ¿Por qué se le llama Cristo, es decir: ungido?

Respuesta: Porque fue ordenado del Padre y ungido del Espíritu Santo (a), para ser nuestro:

- supremo profeta y maestro (b), que nos ha revelado plenamente el secreto consejo y voluntad de Dios acerca de nuestra redención (c),

- único y supremo pontífice (d) quien por el sólo sacrificio de Su cuerpo nos ha redimido (e), e intercede continuamente delante del Padre por nosotros (f),

- eterno Rey que nos gobierna por Su palabra y Su espíritu y nos guarda y conserva la redención que nos ha concedido (g).
a. Salmo 45:7; Hebr. 1:9; Isaías 61:1; Luc. 4:18.

b. Deut. 18:15; Hechos 3:22; 7:37; Isaías 55:4.

c. Juan 1:18; 15:15.

d. Salmo 110:4.

e. Hebr.10:12, 14, 28;

f. Rom. 8:34; Hebr. 9:24; 1 Juan 2:1; Rom. 5:9, 10

g Salmo 2:6; Zac. 9:9; Mateo 21:5; Luc. 1:33;

Mateo 28:18; Juan 10:28; Apoc. 12:10, 11.

C. MI NOMBRE “CRISTIANO”.

32. Pregunta: Pero, ¿por qué te llaman Cristiano (a)?

Respuesta: Porque por la fe soy miembro (b) de Jesucristo y participante de Su unción (c), para que confiese Su nombre (d) y me ofrezca a El, en sacrificio vivo y gozoso (e) y que en esta vida luche contra el pecado y Satanás con una conciencia limpia y buena (f) y que, después de esta vida reine con Cristo eternamente sobre todas las criaturas (g)
a. Hechos 11:26.

b. 1 Cor. 6:15.

c. 1 Juan 2:27; Hechos 2:17.

d. Mateo 10:32; Rom.10:10.

e. Rom. 12:1; Pedro 2:5, 9; Apoc. 1:6; 5:8, 10.

f. 1Pedro 2:11; Rom. 6:12, 13; Gál. 5:16, 17; Efes. 6:11; 1Tim. 1:18, 19.

g. 2Tim. 2:12; Mateo 25:34.

32-a. Pregunta: ¿Cómo se reconoce a un cristiano?

Respuesta: En sus palabras y en sus obras. Pr 4:26. Pr 5:21; 8:32. 2Co 6:7; 4:6.

2Th 2:1. Heb 3:10

33. Pregunta: ¿Por qué se llama a Cristo el unigénito hijo de Dios, si nosotros también somos hijos de Dios?

Respuesta: Porque Cristo es el hijo eterno y natural de Dios (a); pero nosotros hemos sido adoptados como hijos de Dios por amor y gracia de Él (b).
a. Juan 1:14; Hebr. 1:1, 2; Juan 3:16; 1Juan 4:9; Rom. 8:32.

b Rom 8:16, Juan 1:12; Gál. 4:6; Efes. 1:5, 6.

D. EL NOMBRE SEÑOR.

34. Pregunta: ¿Por qué le llamamos Nuestro Señor?

Respuesta: Porque rescatando nuestros cuerpos y almas de los pecados, no con oro o plata, sino con Su preciosa sangre, y librándonos del poder del Diablo, nos ha hecho suyos (a).
a. 1Pedro 1:18, 19; 2:9; 1Cor. 6:20,

1Tim. 2:6; Juan 20:28.

2. SU HUMILLACIÓN

A. SU NACIMIENTO.

35. Pregunta: ¿Qué crees cuando se dice que fue concebido por el Espíritu santo y nació de María virgen?

Respuesta: Que el eterno Hijo de Dios, el cual es (a) y permanece (b) verdadero y eterno Dios, tomó la naturaleza verdaderamente humana de la carne y sangre de la virgen María (c), por obra del Espíritu Santo (d), para que juntamente fuese la verdadera simiente de David (e), semejante en todo a sus hermanos (f) excepto en el pecado (g).
a. 1Juan 5:20; Juan 1:1; 17:3; Rom. 1:3,

Col. 1:15.

b. Rom. 9:5.

c. Gál. 4:4 Luc. 1:31, 42, 43.

d. Mateo 1:20; Luc. 1:35.

e. Rom 1:3; Salmo 132:11; 2 Sam.7:12; Luc. 1:32; Hechos 2:30.

f. Filip. 2:7; Hebr. 2:14, 17.

g. Hebr. 4:15.

36. Pregunta: ¿Qué fruto sacas de la santa concepción y nacimiento de Cristo?

Respuesta: Que es nuestro Mediador (a), y con Su inocencia y perfecta santidad cubre mis pecados en los cuales he sido concebido y nacido, para que no aparezcan en la presencia de Dios (b).
a. Hebr. 7:26, 27.

b.1Pedro 1:18, 19; 1Pedro 3:18; 1Cor. 1:30, 31; Rom. 8:3, 4; Isaías 53:11; Salmo 32:1.

B. SU SUFRIMIENTO

37. Pregunta: ¿Qué es lo que crees cuando dices: padeció?

Respuesta: Que todo el tiempo que en este mundo vivió y especialmente al fin de Su vida, sostenía en cuerpo y alma la ira de Dios contra el pecado de todo el género humano (a), para que con Su pasión como único sacrificio propiciatorio (b), librara nuestro cuerpo y alma de la eterna condenación (c), y nos alcanzase la gracia de Dios, la justicia y la vida eterna (d).
a. Isaías 53:4; 1Pedro 2:24; 1 Pedro 3:18; 1Tim. 2:6.

b. Isaías 53:10; Efes.5:2; 1Cor 5:7; 1Juan 2:2; Rom. 3:25; Hebr. 9:28; 10:14.

c. Gál 3:13; Col. 1:13; Hebr. 9:12; 1Pedro 1:18, 19.

d. Rom. 3:25; 2Cor. 5:21; Juan 3:16; 6:51; Hebr. 9:15; 10:19.

38. Pregunta: ¿Por qué padeció bajo el poder del juez Poncio Pilatos?

Respuesta: Para que, inocente, condenado por el juez político (a), nos librase del severo juicio de Dios, que había de venir sobre nosotros (b).
a. Juan 18:38; Mateo 27:24; Luc. 23:14, 15; Juan 19:4.

b. Salmo 69:4; Isaías 53:4, 5; 2Cor. 5:21; Gál. 3:13.

C. SU CRUCIFIXIÓN

39. Pregunta: ¿Es importante que fuera crucificado, y que no muriera de otro modo?

Respuesta: Sí, porque este género de muerte me garantiza que él cargó sobre sí mismo la maldición sentenciada sobre mí (a), por cuanto Dios imprecaba la muerte por la cruz (b).
a. Gál. 3:13.

b. Deut. 21:23.

D. SU MUERTE Y SU ENTIERRO

40. Pregunta: ¿Por qué fue necesario que Cristo se humillase hasta la muerte?

Respuesta: Porque por la justicia de Dios (a) no se podía pagar por nuestros pecados sino con la misma muerte del Hijo de Dios (b).
a. Gén. 2:17.

b. Rom. 8:3, 4; Hebr. 2:14, 15.

41. Pregunta: ¿Por qué fue también sepultado?

Respuesta: Para testificar que estaba verdaderamente muerto (a).
a. Hechos 13:29; Mateo 27:59, 60; Luc. 23:53; Juan 19:38.

E. SU MUERTE Y NUESTRA VIDA

42. Pregunta: Ya que Cristo murió por nosotros, ¿por qué hemos de morir también nosotros?

Respuesta: Nuestra muerte no es una satisfacción por nuestros pecados (a), sino una liberación del pecado y un paso hacia la vida eterna (b).
a. Marc. 8:37; Salmo 49:8.

b Filip.1:23; Juan 5:24; Rom. 7:24

43. Pregunta: ¿Qué más provecho recibimos del sacrificio y muerte de Cristo en la cruz?

Respuesta: Por Su poder nuestro viejo hombre está crucificado, muerto y sepultado juntamente con Él (a), para que, en adelante, no reinen más en nosotros las perversas concupiscencias y deseos de la carne (b), sino que nos ofrezcamos a Él en sacrificio gozoso (c).
a. Rom. 6:6.

b Rom. 6:6, 12.

c. Rom. 12:1.

F. SU DESCENSO A LOS INFIERNOS

44. Pregunta: ¿Por qué se añade: descendió a los infiernos?

Respuesta: Para que en mis extremados dolores y grandísimas tentaciones me asegure y me sostenga con este consuelo, de que mi Señor Jesucristo, por medio de las inexplicables angustias, tormentos, espantos y turbaciones infernales de Su alma, en los cuales fue sumido en toda Su pasión (a), pero especialmente al ser clavado en la cruz, me ha librado de las ansias y tormentos del infierno (b).
a. Salmo 18:4, 5; Salmo 116:3; Mateo 26:38; Mateo 27:46; Hebr.5:7.

b. Isaías 53:5

3. LA ELEVACIÓN DE CRISTO.

A. SU RESURRECCIÓN DE LA MUERTE.

45. Pregunta: ¿Qué provecho sacamos de la resurrección de Cristo?

Respuesta: Primero: Por Su resurrección ha vencido a la muerte, para hacernos partícipes de aquella justicia que conquistó por Su muerte (a). Segundo: También nosotros somos resucitados ahora por Su poder a una nueva vida (b). Tercero: la resurrección de Cristo, es prenda cierta de nuestra gloriosa resurrección.
a. Rom. 4:25; 1Pedro 1:3; 1Cor. 15:16.

b Rom. 6:4; Col. 3:1, Efes. 2:5, 6.

c.1Cor. 15:20, 21.

45-a. Pregunta: ¿Hubo testigos de su resurrección?

Respuesta: ¡Sí! Los centuriones que vigilaban la sepultura, los discípulos y varias mujeres. Ver Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24 y Juan 20.

El mismo Jesús lo testifica en Hechos 1:18, 2:8.

45-b. Pregunta: ¿Hablaron los discípulos con Jesús después de Su resurrección de la muerte?

Respuesta: Sí, varias veces. Ver Mateo 28, Lucas 24, Juan 21 y 1Corintios 15.

B. LA ASCENSIÓN DE CRISTO.

46. Pregunta: ¿Qué entiendes por: subió a los cielos?

Respuesta: Que Cristo, a la vista de Sus discípulos, fue elevado de la tierra al cielo (a) y que está allí para nuestro bien (b), hasta que vuelva a juzgar a los vivos y a los muertos (c).
a. Hechos 1:9; Marc. 16:19; Luc. 24:51.

b. Hebr.9:24; 4:14; Rom. 8:34; Col. 3:1.

c. Hechos 1:11; Mateo24:30.

47. Pregunta: Luego, ¿no está Cristo con nosotros hasta el fin del mundo como prometió? (a).

Respuesta: Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre: en cuanto a la naturaleza humana ahora ya no está en la tierra (b), pero en cuanto a Su Divinidad, majestad, gracia y espíritu en ningún momento está ausente de nosotros (c).
a. Mateo 28:20.

b. Hebr. 8:4; Mateo 26:11; Juan 16:28; 17:11; Hechos 3:21.

c. Juan 4:18; Mateo 28:20.

48. Pregunta: Pero si la naturaleza humana no está en todas partes donde está la divina, ¿no se separan con esto las dos naturalezas en Cristo?

Respuesta: De ninguna manera: porque dado que la divinidad es inabarcable y está presente en todo lugar (a), resulta necesariamente que en efecto está fuera de la naturaleza humana que ha tomado (b), pero con todo y con eso está en ella y queda unida a ella personalmente.
a. Jer.23.24; Hechos 7:49.

b Col. 2:9; Juan 3:13; 11:15; Mateo 28:6.

C. LA UTILIDAD DE LA ASCENSIÓN DE CRISTO

49. Pregunta: ¿Qué beneficios nos da la ascensión de Cristo al cielo?

Respuesta: Primero: El es nuestro intercesor en el cielo delante del Padre (a). Segundo: Que tenemos nuestra carne en el cielo para que por ello, como una garantía, estemos seguros de que él siendo nuestra cabeza, nos atraerá a sí como miembros suyos (b). Tercero. Que desde allí nos envía Su Espíritu como prenda recíproca (c), por cuya virtud buscamos, no las cosas de la tierra sino las del cielo, donde está sentado a la diestra de Dios.
a. 1Juan 2:1; Rom. 8:34.

b. Juan 14:2; 17:24; 20:17; Efes. 2:6.

c. Juan 14:16; 16:7; Hechos 2:33; 2Cor. 1:22; 2Cor. 5:5.

d. Col. 3:1.

D. CRISTO A LA DIESTRA DE DIOS.

50. Pregunta: ¿Por qué se añade: está sentado a la Diestra de Dios, Padre todopoderoso?

Respuesta: Porque Cristo subió al cielo para mostrarse allí como cabeza de Su Iglesia (a), por quien el Padre gobierna todas las cosas (b).
a. Efes. 1:20-23; Col.1:18.

b. Mateo 28:18; Juan 5:22.

51. Pregunta: ¿De qué nos sirve esta gloria de Cristo, nuestra cabeza?

Respuesta: Primero: Para que el Espíritu Santo derrame sobre nosotros, sus miembros, los dones celestiales. Segundo: para protegernos y ampararnos de todos nuestros enemigos.
a. Hechos 2:33; Efes. 4:8.

b. Salmo 2:9; Salmo 110:1, 2; Juan 10:28; Efes. 4:8.

51-a. Pregunta: Para nuestra vida cotidiana, ¿de qué nos sirve que Jesús esté en el cielo?

Respuesta: Que tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo que nos conoce y sabe de todas nuestras necesidades cotidianas. Y al que por medio de la oración, podemos acudir con cualquier pregunta.

Hebreos 4:14-16.

E. EL REGRESO DE CRISTO.

52. Pregunta: ¿Qué consuelo te ofrece la vuelta de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos?

Respuesta: Que en todas las miserias y persecuciones, con plena confianza, espero del cielo como juez, a Aquel mismo que primeramente se sometió al juicio de Dios por mí y alejó de mí toda maldición (a); el cual echará a todos los enemigos suyos y míos en las penas eternas (b); y a mí, con todos los elegidos, me conducirá al gozo del cielo y a la gloria eterna (c).
a. Filip. 3:20; Luc. 21:28; Rom. 8:23; Tito 2:13; 1Tes. 4:16.

b. Mateo 25:41; 2Tes. 1:6.

c. Mateo 25:34; 2Tes, 1:7.

Capítulo 5.

DE DIOS ESPÍRITU SANTO Y DE NUESTRA SANTIFICACIÓN.

1. LA FE EN ESPÍRITU SANTO

53. Pregunta: ¿Qué crees del Espíritu Santo?

Respuesta: - Que con el Eterno Padre e Hijo, es verdadero y eterno Dios (a).

- Y que viene a morar en mí (b) para que, por la verdadera fe, me haga partícipe de Cristo y de todos sus beneficios (c), me consuele (d) y quede conmigo eternamente (e).
a. 1Juan 5:7; Gén. 1:2; Isaías 48:16; 1Cor. 3:16 1Cor. 6:19; Hechos 5:3, 4.

b. Gál. 4:6; Mateo 28:19, 20; 2Cor. 1:22; Efes. 1:13.

c Gál. 3:14; 1Pedro 1:2; 1Cor. 6:17.

d. Juan 15:26; Hechos 9:31.

e Juan 14:16; 1Pedro 4:14.

53-a Dios Espíritu Santo;

-Es la tercera persona del ser Divino.

-No fue hecho, ni creado, ni nacido,

-Es la fuerza y el poder eterno, procedente del Padre y del Hijo,

-Sin embargo, no es una fuerza, sino una persona dentro del ser Divino,

-Es nuestro Redentor por venir a habitar en nuestros corazones.

2. LA IGLESIA COMO OBRA DEL ESPÍRITU SANTO.

A. EL SER DE LA IGLESIA.

54. Pregunta: ¿Qué crees de la santa Iglesia cristiana?

Respuesta: Que el Hijo de Dios (a), desde el principio hasta el fin del mundo (b), de todo el género humano (c), congrega, guarda y protege para sí (d), por Su Espíritu y Su palabra (e) en la unidad de la verdadera fe (f), una comunidad, elegida para la vida eterna (g); de la cual yo soy un miembro vivo (h) y permaneceré en ella para siempre (i).
a. Efes. 4:11-13, 5:26; Juan 10:11; Hechos 20:28;

b. Salmo 71:17, 18; Isaías 59:21; 1Cor. 11:26.

c. Gén. 26:4; Apoc. 5:9.

d. Mateo 16:18; Juan 10:28-30; Salmo 129:1-5.

e. Isaías 59:21; Rom. 1:16; Rom. 10:14-17;

Efes. 5:26.

f. Hechos 2:42; Efes. 4:3-5.

g. Rom. 8:29; Efes.1:10-13.

h. 1Juan 3:14, 19, 20, 21; 2Cor.13:5; Rom. 8:10.

i. Salmo 23:6 1Cor. 1:8, 9, Juan 10:28; 1Juan 2:19; 1 Pedro 1:5.

Pregunta 54-a. Para un creyente, ¿es necesario unirse a la Comunidad de Cristo?

Respuesta: Sí, porque el mismo Jesús nos da el ejemplo al reunir en torno a Sí a doce apóstoles. Lo vemos también claramente en las primeras iglesias cristianas.

Ro 3:20,28; Gá. 2:16; Hechos 2:47,12:5; 1Co 1:2; Ef 1:22; 5:27; 1Pe 5:13; Mt 18:20.

B. LA COMUNIDAD DE “LOS SANTOS”.

55. Pregunta: ¿Qué entiendes por la comunión de los santos?

Respuesta: Primero, que todos los fieles en general y cada uno en particular, como miembros del Señor Jesucristo, tienen la comunión de El y de todos sus bienes y dones (a). Segundo, que cada uno debe sentirse obligado a emplear con amor y gozo los dones que ha recibido, utilizándolos en beneficio de los demás (b).
a. 1Juan 1:3; Rom. 8:32; 1Cor. 12:12, 13; 1Cor. 6:17.

b. 1Cor. 12:21; 1Cor. 13:1,5; Filip. 2:4-8.

55-a. Pregunta: El concepto bíblico “santos”, se refiere sólo a los difuntos apóstol y profetas que hoy están en el cielo?

Respuesta: No, pero se refiere generalmente a los miembros de la Comunidad de Cristo aquí en la tierra, y también a los que ya han sido glorificados en el cielo.

Ro 12:13. 15:25,26. 16:15. 1Co 14:33. 2Co 1:1

Apoc. 13:10. y otros.

55-a. Pregunta: ¿Por qué les llama “santos” a los miembros de la comunidad de Cristo, siendo que son todos también pecadores?

Respuesta: Son y siguen siendo pecadores mientras están en la tierra (también tras su resurrección, piense en Pablo en Rom. 7:24: “¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”), pero son santos en Cristo, su cabeza.

55-c. Pregunta: ¿En qué contexto se usa la palabra “santo”?

Respuesta: La pequeña palabra “santo” tiene dos significados:

- sin pecados

- aislado

55-d. Pregunta: ¿Con qué significado usa la Biblia esta palabra para la iglesia de Cristo?

Respuesta: De las dos maneras citadas.

- La iglesia de Cristo está aislada del mundo. En este sentido es una “iglesia santa”.

- La iglesia de Cristo no está libre de pecado, pero Dios la ve en Cristo. De esta manera, a pesar de sus pecados es una iglesia sin pecado, una “iglesia santa”.

Ro. 11:16; 1Co 3:17; Ef 1:4; 5:27;

1Pe 1:15, 16; 1Pe 2:5, 9

C. PERDÓN POR NUESTROS PECADOS.

56. Pregunta: ¿Qué crees de la remisión de los pecados?

Respuesta: Creo que Dios, por la satisfacción de Cristo, no quiere acordarse jamás de mis pecados, ni de mi naturaleza corrompida, con la cual debo luchar toda la vida (a), sino que gratuitamente me otorga la justicia de Cristo (b) para que yo nunca sufra condenación (c).
a. 1Juan 2:2; 1Juan 1:7; 2Cor. 5:19.

b. Rom. 7:23-25; Jer. 31:34; Miq. 7:19; Salmo 130:3, 10, 12.

c. Juan 3:18; Juan 5:24.

56-a. Pregunta: ¿Se perdonarán nuestros pecados si mostramos gran arrepentimiento?

Respuesta: No, Dios ofrece el perdón por Su gracia, y no por nuestros méritos. En el camino de la conversión, el Espíritu Santo obra el arrepentimiento sobre nuestros pecados, en nuestros corazones.

56-b. Pregunta: ¿Es el arrepentimiento una parte esencial de la conversión?

Respuesta: ¡Sí! Lo vemos en todas las conversiones en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

2Cron. 33:12; Hechos 2:37.

D. LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO CUERPO.

57. Pregunta: ¿Qué consuelo te da la resurrección de la carne?

Respuesta: Que no sólo mi alma después de esta vida será llevada (a) en el mismo instante a Cristo, Su cabeza, sino que también mi carne, resucitada por la potencia de Cristo, será de nuevo unida a mi alma y hecha conforme al glorioso cuerpo de Cristo (b).
a. 1Luc. 16:22; Luc. 23:43; Filip. 1:21, 23.

b. Job. 19:25, 26; 1Juan 3:2; Filip. 3:21.

e. La vida eterna.

58. Pregunta: ¿Qué consuelo te ofrece el artículo de la vida eterna?

Respuesta: Que ahora siento en mi corazón un principio de la vida eterna (a), después de esta vida, gozaré de una cumplida y perfecta bienaventuranza que ningún ojo vio ni oído oyó, ni entendimiento humano comprendió, y esto para alabar a Dios para siempre (b).
a. 2Cor. 5:2, 3.

b. 1Cor. 2:9.

Capítulo 6

DE LA

JUSTIFICACIÓN.

1. JUSTIFICACIÓN POR LA FE.

59. Pregunta: ¿Qué provecho sacas de creer en todas estas cosas?

Respuesta: Que delante de Dios soy justo en Jesucristo, y heredero de la vida eterna (a).
a. Hab. 2:4; Rom. 1:17; Juan 3:36.

60. Pregunta: ¿Cómo eres justo ante Dios?

Respuesta: Por la sola verdadera fe en Jesucristo (a), de tal suerte que, aunque mi conciencia me acuse de haber pecado gravemente contra todos los mandamientos de Dios, no habiendo guardado jamás ninguno de ellos (b),y estando siempre inclinado a todo mal (c), sin merecimiento alguno mío (d) y sólo por Su gracia (e), Dios me imputa y da (f) la perfecta satisfacción (g), justicia y santidad de Cristo (h) como si no hubiera yo tenido, ni cometido algún pecado, antes bien como si yo mismo hubiera cumplido aquella obediencia que Cristo cumplió por mí (i), con tal que yo abrace estas gracias y beneficios con verdadera fe (j).
a. Rom. 3:21, 22, 24; Rom. 5:1, 2; Gál 2:16,

Efes. 2:8, 9; Fil. 3:9.

b. Rom. 3:19.

c. Rom 7:23.

d. Tito 3:5; Deut. 9:6; Ezeq. 36:22.

e. Rom. 3:24; Efes. 2:8.

f. Rom. 4:4; 2 Cor. 5:19.

g. 1 Juan 2:2.

h. 1 Juan 2:1.

i. 2 Cor. 5:21.

j. Rom. 3:22; Juan 3:18.

2. SALVACIÓN SÓLO POR LA FE.

61. Pregunta: ¿Por qué afirmas ser justo sólo por la fe?

Respuesta: No porque agrade a Dios por la dignidad de mi fe, sino porque sólo la satisfacción, justicia y santidad de Cristo, son mi propia justicia delante de Dios (a), y que yo no puedo cumplir de otro modo que por la fe (b).
a. 1 Cor. 1:30; 1 Cor 2:2.

b. 1 Juan 5:10.

3. NO POR BUENAS OBRAS.

62. Pregunta: ¿Por qué no pueden justificarnos ante Dios las buenas obras, aunque sólo sea una parte?

Respuesta: Porque es necesario que aquella justicia, que ha de aparecer delante del juicio de Dios, sea perfectamente cumplida y de todo punto conforme a la Ley Divina (a); y nuestras buenas obras, aun las mejores en esta vida, son imperfectas y contaminadas de pecado (b).
a. Gál 3:10; Deut. 27:26.

b. Isaías 64:6.

63. Pregunta: Entonces, ¿Cómo es posible que nuestras obras no merezcan nada, si Dios promete remunerarlas en la vida presente y en la venidera?

Respuesta: Esta remuneración no se da por merecimiento, sino por gracia (a).
a. Lucas 17:10.

64. Pregunta: Pero esta doctrina, ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?

Respuesta: No, porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido injertados en Cristo (a).
a. Mateo 7:18; Juan 15:5.

65. Pregunta: Si sólo la fe nos hace participantes de Cristo y de todos sus beneficios, dime, ¿de dónde procede esta fe?

Respuesta: Del Espíritu Santo (a) que la hace obrar por la predicación del Santo Evangelio, encendiendo nuestros corazones, y confirmándola por el uso de los sacramentos (b).
a. Efes. 2:8, 6:23; Juan 3:5; Filip. 1:29.

b. Mateo 28:19; 1Pedro 1:22, 23.

Capítulo 7

DE LOS SACRAMENTOS

1. GENERALIDADES

66. Pregunta: ¿Qué son los Sacramentos?

Respuesta: Son señales sagradas y visibles, y sellos instituidos por Dios, para sernos declarada mejor y sellada por ellos la promesa del Evangelio; a saber, que la remisión de los pecados y la vida eterna, por aquel único sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, se nos da de gracia no solamente a todos los creyentes en general, sino también a cada uno en particular (a).
a. Gén. 17:11; Rom. 4:11; Deut. 30:6; Lev. 6:25, Hebr. 9:7, 8, 9, 24; Ezeq. 20:12; Isaías 6:6, 7; Isaías 54:9.

67. Pregunta: Entonces la palabra y los Sacramentos ¿tienen como fin llevar nuestra fe al sacrificio de Cristo cumplido en la cruz, como el único fundamento de nuestra salvación? (a)

Respuesta: Así es, porque el Espíritu Santo nos enseña por el Evangelio y confirma por los Sacramentos, que toda nuestra salvación está puesta en el único sacrificio de Cristo ofrecido por nosotros en la cruz.
a. Rom. 6:3; Gál 3:27.

68. Pregunta: ¿Cuántos sacramentos ha instituido Cristo en el Nuevo Testamento?

Respuesta: Dos: El Santo Bautismo y la Santa Cena.

2. EL SANTO BAUTISMO.

A. EL BAUTISMO: UN SÍMBOLO.

69. Pregunta: ¿Por qué el Santo bautismo te asegura y recuerda que eres participante de aquel único sacrificio de Cristo, hecho en la Cruz?

Respuesta: Porque Cristo ha instituido (a) el lavamiento exterior del agua, añadiendo esta promesa (b), que tan ciertamente soy lavado con Su sangre y Espíritu de las inmundicias de mi alma, que son todos mis pecados (c), como soy rociado y lavado exteriormente con el agua, con la cual se suele limpiar la suciedad del cuerpo.
a. Mateo 28:19.

b. Mateo 28:19; Marc. 16:16 Hechos 2:38; Juan 1:33; Mateo 3:11; Rom. 6:3, 4.

c. 1Pedro 3:21; Marc. 1:4; Luc. 3:3.

70. Pregunta: ¿Qué es ser lavado con la sangre y el Espíritu de Cristo?

Respuesta: Es recibir de la gracia de Dios, la remisión de los pecados, por la sangre de Cristo, que Él derramó por nosotros en Su sacrificio en la Cruz (a). Y también ser renovados y santificados por el Espíritu Santo, para ser miembros de Cristo, a fin de que muramos al pecado y vivamos santa e irreprensiblemente (b).
a. Hebr. 12:24; 1Pedro 1:2; Apoc. 1:5; 7:14; Zac. 13:1; Ezeq. 36:25.

b. Juan 1:33; 3:5; 1Cor. 6:11; 12:13; Rom. 6:4; Col. 2:12.

B. PROMESA DE JESÚS.

71. Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo que El nos quiere limpiar tan ciertamente por Su sangre y Espíritu como somos lavados por el agua del bautismo?

Respuesta: En la institución del Bautismo, cuyas palabras son éstas: “Id, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19)
“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos16:16). Esta misma promesa se repite cuando las Sagradas Escrituras llaman al bautismo “lavamiento de la regeneración y ablución de pecados” (Tito 3:5, Hechos 22:16).

C. CONTENIDO Y PRÁCTICA DEL BAUTISMO.

72. Pregunta: ¿Es el lavamiento, la purificación misma de los pecados?

Respuesta: No (a): porque sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu Santo nos limpia y purifica de todo pecado (b).
a. Mateo 3:11; 1Pedro 3:21; Efes. 5:26.

b. 1Juan 1:7; 1Cor. 6:11.

73. Pregunta: Entonces, ¿por qué llama el Espíritu Santo al bautismo el lavado de la regeneración y la purificación de los pecados?

Respuesta: Dios no habla así sin una razón justificada, pues Él, no sólo quiere enseñarnos que nuestros pecados se purifican por la sangre y el Espíritu de Cristo, como la suciedad del cuerpo por el agua (a), sino más aún: certificarnos por este divino símbolo y prenda que verdaderamente somos limpiados por el lavamiento interior y espiritual de nuestros pecados, de la misma manera que somos lavados exteriormente por el agua visible (b).
a. Apoc. 1:5; 7:14; 1Cor. 6:11.

b. Marc. 16:16; Gál. 3:27.

74. Pregunta: ¿Por qué en algunas iglesias se bautiza a los niños cuando aún son muy pequeños?

Respuesta: Vemos principalmente dos criterios diferentes sobre el Santo Bautismo;

1 El bautismo tras la profesión de fe. Se aplica a personas que pueden profesar su fe conscientemente.

* En la iglesia joven del Nuevo Testamento se solía bautizar a familias enteras cuando se convertían al cristianismo. Es decir, tanto los adultos como los niños.

2. El bautismo partiendo de la idea de la alianza. Aquí se ve el bautismo sobre todo como sustitución de la circuncisión, como una señal explícita de la “Alianza de Gracia”.

* En la iglesia Católica se conoce desde tiempos antiguos la costumbre de bautizar a los niños lo antes posible. Esto tiene que ver sobre todo con la interpretación que se le da al bautismo: lavado, quitar el pecado original. Este no es el significado bíblico del bautizo.

En muchos países Católicos la gente se hace bautizar de nuevo cuando se hacen miembros de una iglesia Evangélica. Esto es bien comprensible vista la gran diferencia entre los dos puntos de vista con respecto al bautismo.

3. DE LA SANTA CENA DE NUESTRO SEÑOR.

A. ENSEÑANZAS DE LA SANTA CENA

75. Pregunta: ¿Cómo te asegura y confirma la Santa Cena que eres hecho participante de aquel único sacrificio de Cristo, ofrecido en la cruz, y de todos sus bienes?

Respuesta: Porque Cristo me ha mandado a mí y a todos los fieles, comer de este pan partido y beber de esta copa en memoria suya, añadiendo esta promesa (a):

- Primero, que Su cuerpo ha sido ofrecido y sacrificado por mí en la cruz, y Su sangre derramada por mis pecados, tan cierto como que veo con mis ojos que el pan del Señor es partido para mí y que me es ofrecida la copa.

- Segundo, que Él, ciertamente alimenta mi alma para la vida eterna con Su cuerpo crucificado y con Su sangre derramada, como yo recibo con la boca corporal de la mano del ministro el pan y el vino, símbolos del cuerpo y de la sangre del Señor.
a. Mateo 26:26-28; Marc. 14:22-24; Luc. 22:19, 20, 1Cor. 10:16, 17; 11:23-25; 12:13.

76. Pregunta: ¿Qué significa comer el cuerpo sacrificado de Cristo y beber Su sangre derramada?

Respuesta: Significa, no sólo abrazar con firme confianza del alma toda la pasión y muerte de Cristo, y por este medio alcanzar la remisión de pecados y la vida eterna (a), sino unirse más y más a Su santísimo cuerpo por el Espíritu Santo (b), el cual habita juntamente en Cristo y en nosotros de tal manera, que, aunque Él esté en el cielo (c) y nosotros en la tierra, todavía somos carne de Su carne y huesos de sus huesos (d), y que, de un mismo espíritu, (como todos los miembros del cuerpo por una sola alma ) somos vivificados y gobernados para siempre (e).
a. Juan 6:35, 40, 47, 48, 50, 51, 53, 54.

b. Juan 6:55, 56.

c. Col. 3:1; Hechos 3:21; 1Cor. 11:26.

d. Efes. 5:29, 30; 3:16; 1Cor. 6:15; 1Juan 3:24; 4:13.

e. Juan 6:57; 15:1-6; Efes. 4:15, 16.

B. PROMESA DEL SALVADOR.

77. Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo, que tan ciertamente dará a los creyentes en comida y en bebida Su cuerpo y sangre, como comen de estos pedazos de pan y beben de este vaso?

Respuesta: En la institución de la Cena, cuyas palabras fueron (a) :

“Nuestro Señor Jesucristo, la noche que fue entregado, tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; hacedlo en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hacedlo todas las veces que la beberéis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1Cor. 11:23-26).

Pablo repite esta promesa cuando dice: La copa de bendición, que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?, El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo: pues todos participamos de aquel mismo pan. (1 Cor. 10:16,17).
a. Mateo 26:26-28: Marc. 14:22-24; Luc. 22:19, 20

C. LA NATURALEZA DEL PAN Y DEL VINO.

78. Pregunta: ¿El pan y el vino se convierten sustancialmente en el mismo cuerpo y sangre de Cristo?

Respuesta: De ninguna manera (a), pues como el agua del Bautismo no se convierte en la sangre de Cristo, ni es la misma ablución de los pecados, sino solamente una señal y sello de aquellas cosas que nos son selladas en el Bautismo (b), así el pan de la Cena del Señor no es el mismo cuerpo (c), aunque por la naturaleza y uso de los sacramentos (d) es llamado el cuerpo de Cristo.
a. Mateo 26:29.

b. Efes. 5:26; Tito 3:5.

c. 1Cor. 11:16, 11:26.

d. Gén. 17:10, 11; Ex. 12:11, 13; Ex. 13:9; 1Pedro 3:21; 1Cor. 10:3, 4.

79. Pregunta: ¿Por qué llama Cristo al pan Su cuerpo y a la copa Su sangre, o el Nuevo Testamento en Su sangre, y Pablo al pan y al vino la comunión del cuerpo y sangre de Cristo?

Respuesta: Cristo no habla así sin una razón poderosa, y no solamente para enseñarnos que, así como el pan y el vino sustentan la vida corporal, Su cuerpo crucificado y Su sangre derramada son la verdadera comida y bebida, que alimentan nuestras almas para la vida eterna (a), más aún, para asegurarnos por estas señales y sellos visibles, que por obra del Espíritu Santo somos partícipes de Su cuerpo y sangre tan cierto como que tomamos estos sagrados símbolos en Su memoria y por la boca del cuerpo (b); y también que Su pasión y obediencia son tan ciertamente nuestras ,como si nosotros mismos en nuestras personas hubiéramos sufrido la pena y satisfecho a Dios por nuestros pecados.
a. Juan 6:55.

b. 1Cor. 10:16.

D. DIFERENCIA ENTRE LA CENA Y LA MISA.

80. Pregunta: ¿Qué diferencia hay entre la Cena del Señor y la misa papal?

Respuesta: La Cena del Señor, nos testifica que tenemos remisión perfecta de todos nuestros pecados por el único sacrificio de Cristo, que Él mismo cumplió en la Cruz una sola vez (a); y también que por el Espíritu Santo, estamos incorporados en Cristo (b), el cual no está ahora en la tierra según Su naturaleza humana, sino en los cielos a la diestra de Dios, Su padre (c), donde quiere ser adorado por nosotros (d).
La misa enseña que los vivos y los muertos no tienen la remisión de los pecados por la sola pasión de Cristo, a no ser que cada día Cristo sea ofrecido por ellos por mano de los sacerdotes; enseña también que Cristo está corporalmente en las especies de pan y de vino, y por tanto ha de ser adorado en ellas. Por lo tanto, el fundamento propio de la misa no es igual a lo que la Biblia nos enseña. (e).
a. Hebr. 10:10, 12, Hebr. 7:26, 27; Hebr. 9:12, 25; Juan 19:30; Mateo 26:28; Luc. 22:19.

b. 1Cor. 10:16, 17; 6:17.

c. Juan 20:17; Col. 3:1; Hebr. 1.3; 8:1.

d. Mateo 6:20,21; Juan 4:21; Luc. 24:52; Hechos 7:55; Col.3:1; Filip. 3:20; 1Tes. 1:10.

e. Hebr. 9:26; 10:12, 14.

E. PRÁCTICA DE LA SANTA CENA

81. Pregunta: ¿Quiénes son los que deben participar de la mesa del Señor?

Respuesta: Tan sólo aquellos que se duelan verdaderamente de haber ofendido a Dios con sus pecados, confiando en ser perdonados por el amor de Cristo y que las demás flaquezas quedarán cubiertas con Su pasión y muerte.

Y que también deseen fortalecer más y más su fe y mejorar su vida. Pero los hipócritas y los que no se arrepienten de verdad, comen y beben su condenación.
a. 1Cor. 11:28; 10:19-22.

82. Pregunta: ¿Deben admitirse también a esta Cena los que por su confesión y vida se declaran infieles e impíos?

Respuesta: De ninguna manera, porque así se profana el pacto de Dios, y se provoca Su ira sobre toda la congregación (a). Por lo cual, la Iglesia debe, según la orden de Cristo y de sus apóstoles (usando de las llaves del reino de los cielos), excomulgar y privar a los tales de la Cena, hasta que se arrepientan y rectifiquen su vida.
a. 1Cor. 11:20, 34; Isaías 1:11; 66:3; Jer.7:21; Salmo 50:16.

Capítulo 8

LAS LLAVES DEL REINO

DE LOS CIELOS

83. Pregunta: ¿Qué son las llaves del reino de los cielos?

Respuesta: La predicación del Santo Evangelio y la disciplina eclesiástica: con los cuales se abre el cielo a los fieles, y se cierra a los infieles.

Mt 4:23; 9:35; Mr 1:15, 16:15; Lu 8:1; Ap. 1:18

Mr 16:16; Lu 1:20, 1:45; Ju 3:18, 16:27, 20:29;

Ro 10:14, 10:16; 1Co 15:2; Ga 2:16, 3:6; 2Th 1:10;

Heb 4:3; 1Ju 5:10.

84. Pregunta: ¿Cómo se abre y se cierra el reino de los cielos por la predicación de los Santos Evangelios?

Respuesta: Anunciando, como nos ordenó Cristo:

- a todos los creyentes que es seguro y verdadero que sus pecados son perdonados siempre que abrazan con todo su corazón las promesas de los Evangelios. Este perdón se realiza sólo por méritos de Cristo.

- a todos los no creyentes y a los que no se arrepienten de todo corazón, que la ira de Dios y la condenación eterna se ciernen sobre ellos, mientras no se conviertan (a).

Dios juzgará según este testimonio de los Evangelios, tanto en esta vida como en la futura.

a. Juan 20:21-23, Mateo 16:19.

85. Pregunta: ¿De qué manera se cierra y se abre el reino de los cielos por la disciplina eclesiástica?

Respuesta: Cuando (según el mandamiento de Cristo) aquellos que bajo el nombre de cristianos se muestran en la doctrina o en la vida ajenos a Cristo, y después de haber sido fraternalmente amonestados en diversas ocasiones, no quieren apartarse de sus errores o maldades, son denunciados a la Iglesia o a los que han sido amonestados por ella. Y si aún no obedecen a la amonestación de éstos, por la prohibición de los sacramentos, son expulsados de la congregación cristiana, y por el mismo Dios, del reino de Cristo; y otra vez son recibidos como miembros de Cristo y de Su Iglesia, cuando prometen enmendarse y lo demuestran por sus obras (a).
a. Mateo 18:15-17; 1Cor. 5:4, 5, 11; 2Cor. 2:6-8.

Capítulo 9

GRATITUD POR LA

SALVACIÓN

1. SE NECESITA AGRADECIMIENTO

86. Pregunta: Si somos liberados por Cristo de todos nuestros pecados y miserias sin merecimiento alguno de nuestra parte, sino sólo por la misericordia de Dios, ¿por qué hemos de hacer buenas obras?

Respuesta: Porque después de que Cristo nos ha redimido con Su sangre, nos renueva también con Su Espíritu Santo a Su imagen; a fin de que en toda nuestra vida nos mostremos agradecidos a Dios por tantos beneficios y que El sea glorificado por nosotros (b). Además de esto para que cada uno de nosotros sea asegurado de su fe por los frutos (c). Y finalmente para que, también por la piedad e integridad de nuestra vida, ganemos a nuestro prójimo para Cristo.
a. Rom. 6:13; Rom.12:1, 2, 1Pedro 2:5, 9; 1Cor. 6:20.

b. Mateo 5:16; 1Pedro 2:12.

c. 2Pedro 1:10; Mateo 7:17; Gál. 5:6, 22.

d. 1Pedro 3:1, 2; Rom. 14:19.

87. Pregunta: Entonces, ¿no pueden salvarse aquellos que siendo desagradecidos y perseverando en sus pecados no se conviertan a Dios de su maldad?

Respuesta: De ninguna manera, porque, como lo testifican las Sagradas Escrituras, no heredarán el reino de Dios los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes.
a. 1Cor. 6:9, 10; Efes.5:5,6; 1Juan 3:14.

2. EL ARREPENTIMIENTO.

88. Pregunta: ¿De cuántas partes se compone el verdadero arrepentimiento y conversión al Señor?

Respuesta: De dos:

- la muerte del viejo hombre,

- la vivificación del nuevo hombre (a).
a. Rom.6:1, 4-6; Efes. 4:22-24, Col. 3:5,6,8,9,10; 1Cor.5:7; 2Cor.7:10.

89. Pregunta: ¿En qué consiste la muerte del hombre viejo?

Respuesta: En que sintamos pesar, de todo corazón, de haber ofendido a Dios con nuestros pecados, aborreciéndolos y evitándolos (a).
a. Rom.8:13; Joel 2:13; Oseas 6:1.

90. Pregunta: ¿Qué es la vivificación del nuevo hombre?

Respuesta: Es alegrarse de todo corazón en Dios por Cristo (a), y desear vivir conforme a la voluntad de Dios, así como ejercitarse en toda buena obra (b).
a. Rom. 5:1, 14:17; Isaías 57:15.

b. Rom. 6:10,11; Gál 2:20.

91. Pregunta: Pero, ¿qué son las buenas obras?

Respuesta: Únicamente aquellas que se realizan con fe verdadera (a), conforme a la Ley de Dios (b), y se aplican solamente a Su gloria (c); y no aquéllas que están fundadas en nuestro propio buen parecer o sobre instituciones humanas (d).
a. Rom. 14:23.

b. Lev. 18:4; 1Sam.15:22; Efes. 2:10.

c. 1Cor.10:31.

d. Ezeq. 20:18, 19, Isaías 29:13; Mateo 15:7-9.

Capítulo 10

DE LA LEY DE DIOS.

1. INTRODUCCIÓN.

Cuando hablamos de las leyes de Moisés nos referimos a las leyes de los libros de Génesis a Deuteronomio del Antiguo Testamento. Los cinco libros de Moisés

Estas son las leyes que Dios le dio a Su pueblo Israel.

Dentro de estas leyes distinguimos tres grupos:

1. Leyes ceremoniales.

Estas leyes describes el servicio en el Antiguo Testamento. Enseñan a Israel cómo Dios quiere ser servido en el culto.

2. Leyes civiles.

Estas leyes regulan la vida cotidiana del pueblo de Israel.

3. La ley de las costumbres o los diez mandamientos.

Es la ley eterna del Reino de Dios. Jesús dijo: “hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley. Mateo 5:18.

2. LOS DIEZ MANDAMIENTOS

92. Pregunta: ¿Cuál es la Ley de Dios?

Respuesta: Y habló Dios todas estas palabras: Lea este mandamientos en Éxodo 20:1-17. Se repite en Deut. 5:6 – 21:

“Yo soy Jehová (El Señor), tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”, etcétera.

93. Pregunta: ¿Cómo se dividen estos diez mandamientos?

Respuesta: En dos tablas (a):

- la primera enseña lo que debemos hacer para con Dios; - la segunda, lo que debemos hacer para con nuestro prójimo (b).
a. Deut. 4:13; 10:3, 4; Ex. 34:28; Deut.

b. Mateo 22:37- 40.

93-a Pregunta: ¿Cómo habló Jesús sobre la ley de Moisés?

Respuesta: Eso está claramente en Mateo 5:17: "No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir”.

Otros textos importantes son: Mt 22:36-40;

Lu 16:17. 24:44; Joh 1:17. 8:17; Ro 2:14,15. 3:19, 20. 7:14

3. LOS DIEZ MANDAMIENTOS EN LA VIDA DIARIA.

A. PRIMER MANDAMIENTO:

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

94. Pregunta: ¿Qué manda Dios en el primer mandamiento?

Respuesta: Que yo, que deseo la salvación de mi alma, evite y huya de toda idolatría (a), hechicería, encantamiento, superstición (b), invocación de santos y de otras criaturas (c); y que conozca rectamente al único y verdadero Dios (d), en El sólo confié (e) con toda humildad (f) y paciencia, que de todo corazón le ame a Él (i), le tema (j) y reverencie (k); de tal manera que esté dispuesto a renunciar a todas las criaturas antes que hacer la menor cosa contra Su voluntad (l).
a. 1Juan 5:21; 1Cor. 6:10; 10:7, 14.

b. Lev. 19:31; Deut. 18:9, 10.

c. Mateo 4:10; Apoc. 19:10; 22:8, 9.

d. Juan 17:3.

e. Jer.17:5, 7.

f. 1Pedro 5:5.

g. Hebr. 10:36; Col. 1:11; Rom. 5:3, 4; 1Cor. 10:10; Filip. 2:14.

h. Salmo 104:27; Isaías 45:7; Santg.1:17.

i. Deut. 6:5; Mateo 22:37.

j. Deut. 6:2; Salmo 111:10; Prov. 1:7; 9:10; Mateo 10:28.

k. Mateo 4:10; Deut 10:20.

l. Mateo 5:29; 10:37; Hechos 5:29.

95. Pregunta: ¿Qué es idolatría?

Respuesta: Es poner en el lugar que sólo corresponde al Dios verdadero que se ha revelado por Su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza (a).
a. Efes. 5:5; 1Crón. 16:26; Filip. 3:19; Gál. 4:8; Efes. 2.12, 1Juan 2:23; 2Juan 1:9, Juan 5:23.

B. SEGUNDO MANDAMIENTO:

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visitó la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, de los que me aborrecen; y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

96. Pregunta: ¿Qué pide Dios en el segundo mandamiento?

Respuesta: Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura (a), y sólo le rindamos culto como Él ha mandado en Su Palabra (b).

a. Isaías 40:18, 19, 25; Deut. 4:15,16, Rom. 1:23, Hechos 17:29.

b. 1 Sam. 15:23; Deut. 12.30; Mateo 15:9.


97. Pregunta: ¿No es lícito hacer ninguna imagen?

Respuesta: Ni podemos, ni debemos representar a Dios de ninguna manera (a), y aun en el caso de que fuese lícito representar a las criaturas, Dios prohíbe hacer o poseer ninguna imagen destinada a ser adorada o empleada en Su servicio (b).
a. Isaías 40:25.

b. Ex. 34:17; 23:24; 34:13; Num. 33:52.

98. Pregunta: ¿No se podrían tolerar las imágenes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes?

Respuesta: No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a Su pueblo por imágenes mudas (a), sino por la predicación viva de Su Palabra (b).
a. Jer. 10:8; Hab. 2:18, 19.

b. Rom. 10:14, 15, 17; 2Pedro 1:19; 2Tim. 3:16,17.

C. TERCER MANDAMIENTO:

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare Su nombre en vano.

99. Pregunta: ¿Qué nos enseña el tercer mandamiento?

Respuesta: Que dejemos de blasfemar (a) o profanar el nombre de Dios por medio de juramentos en falso (b) y maldiciones (c), y aún inútiles juramentos; que no nos hagamos partícipes de tan horrendos pecados al callar cuando los oigamos (d). En una palabra: que no empleemos el santo nombre de Dios, más que con temor y veneración (e), a fin de que Él sea rectamente confesado (f), invocado (g) y glorificado por nuestras palabras y hechos (h).
a. Lev. 24:15, 16.

b. Lev. 19:12.

c. Mateo 5:37; Santg. 5:12.

d. Lev. 5:1; Prov. 29:34.

e. Jer. 4:2; Isaías 45:23.

f. Mateo 10:32; Rom. 10:9, 10.

g. Salmo 50:15; 1Tim. 2:8.

h. Col. 3:17; Rom. 2:24; 1Tim. 6:1.

100. Pregunta: ¿Es tan grave pecado el profanar el nombre de Dios por medio de juramentos y blasfemias, que Dios también se enoja contra aquellos que no se opusieron y no lo prohibieron con todas sus fuerzas?

Respuesta: Sí (a), porque no hay mayor pecado ni cosa que a Dios más ofenda que el profanar Su nombre, por lo cual mandó que esta maldad fuese castigada con la muerte (b).
a. Prov. 29:24; Lev. 5:1.

b. Lev. 24:16.

101. Pregunta: ¿Se puede jurar santamente en nombre de Dios?

Respuesta: Sí, cuando el magistrado o la necesidad así lo exijan para sostener y confirmar la fe y la verdad, para la gloria de Dios y el bien de nuestro prójimo. Pues tal manera de prestar juramento está fundada en la palabra de Dios (a) y, en consecuencia, ha sido rectamente empleada por los santos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (b).
a. Deut. 6:13; Deut. 10:20; Isaías 48:1; Hebr. 6:16.

b. Gén. 21.24; 31:53; Josué 9:15; 1Sam. 24:23; 2Sam. 3:35, 1Reyes 1:29; Rom. 1:9; 9:1; 2Cor. 1:23.

102. Pregunta: ¿Es lícito jurar por los santos u otras criaturas?

Respuesta: No. Porque el legítimo juramento es una invocación de Dios, por la cual se le pide, que Él, como el único que ve los corazones, sea testigo de la verdad, y castigue si el juramento es falso (a); este honor le corresponde a Él (b).
a. 2Cor. 1:23, Rom. 9:1.

b. Mateo 5:34-36; Santg. 5:12.

d. CUARTO MANDAMIENTO:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo; seis días trabajarás, y harás toda su obra; mas el séptimo día es de reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú ni tu hijo, ni tu hija ni tu siervo ni tu criada ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

103. Pregunta: ¿Qué ordena Dios en el cuarto mandamiento?

Respuesta: Primero, que el ministerio de la Palabra y la enseñanza sean mantenidos (a), y que yo frecuente asiduamente la iglesia, la congregación de Dios, sobre todo el día de reposo (b), para oír la Palabra de Dios, y participar de los santos sacramentos (d), para invocar públicamente al Señor (e), y para contribuir cristianamente a ayudar a los necesitados (f).
Además, que todos los días de mi vida cese de mal obrar, para que sea Dios mismo quien obre en mi corazón por Su Espíritu y , de este modo pueda empezar en esta vida el Sábado eterno (g).
a. Tito 1:5, 2Tim. 3:14, 1Cor. 9:13, 14; 2Tim. 2:2, 3:15.

b. Salmo 40:9, 10; Salmo 68:26; Hechos 2:42.

c. 1Tim. 4:13; 1Cor. 14:29.

d. 1Cor. 11:33.

e. 1Tim. 2:1; 1Cor. 14:16.

f. 1Cor. 16:2.

g. Isaías 66:23.

E. QUINTO MANDAMIENTO:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

104. Pregunta: ¿Qué manda Dios en el quinto mandamiento?

Respuesta: Que muestre a mi padre y a mi madre y a todos mis superiores, honor, amor y fidelidad, que me someta obedientemente a sus buenas enseñanzas y castigos (a), soportando también pacientemente sus flaquezas (b), pues Dios quiere regirnos por medio de ellos (c).
a. Efes. 6:1, 2, 5; Col. 3:18, 20, 22; Efes. 5:22, Prov. 1:8; 4:1; 15.20; 20:20, Ex. 21:17; Rom.13:1.

b. Prov. 23:22; Gén. 9:24; 1Pedro 2:18.

c. Efes. 6:4, 9; Col. 3:20, Rom. 13:2, 3, Mateo 22:21.

F. SEXTO MANDAMIENTO:

No matarás.

105. Pregunta: ¿Qué exige Dios en el sexto mandamiento?

Respuesta: Que ni por mis pensamientos, palabras, actitud y aún menos por mis actos, por mí mismo o por medio de otro, llegue a injuriar, odiar, ofender o matar a mi prójimo (a), por el contrario que, renuncie a todo deseo de venganza (b); que no me haga mal a mí mismo o me exponga temerariamente al peligro (c). Para impedir esto, el magistrado posee la espada (d).
a. Mateo 5:21, 22; 26:52; Gén. 9:6.

b. Efes. 4:26, Rom. 12:19; Mateo 18:35; Mateo 5:25.

c. Rom. 13.14; Col. 2:23; Mateo 4:7.

d. Gén. 9:6; Ex. 21:14; Mateo 26:52; Rom. 13:14.

106. Pregunta: ¿Este mandamiento sólo prohíbe matar?

Respuesta: Al prohibir la muerte, Dios nos enseña que Él detesta todo lo que la origina, como la envidia (a), el odio (b), la ira (c) y el deseo de venganza, considerando todo esto como verdadero homicidio (d).
a. Prov. 14:30; Rom. 1:29.

b. 1Juan 2:11.

c. Santg. 1:20; Gál. 5:19-21.

d. 1Juan 3:15.

107. Pregunta: ¿Es suficiente, como hemos dicho, el no matar a nuestro prójimo?

Respuesta: No; pues Dios, condenando la envidia, el odio y la ira, quiere que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos (a), usando para con él toda benignidad, mansedumbre, paciencia y misericordia (b), impidiendo hasta donde nos sea posible, el mal que le podría sobrevenir (c), haciendo bien incluso a nuestros enemigos (d).
a. Mateo 22:39; 7:12, Rom. 12:10.

b. Efes. 4:2; Gál. 6:1, 2; Mateo 5:5, 7; Rom. 12:18; Luc. 6:36; 1Pedro 3:8; Col. 3:12.

c. Ex. 23:5.

d. Mateo 5:44, 45; Rom. 12:20.

G. SÉPTIMO MANDAMIENTO:

No cometerás adulterio.

108. Pregunta: ¿Qué enseña el séptimo mandamiento?

Respuesta: Que Dios maldice toda deshonestidad (a), y en consecuencia nosotros debemos también aborrecerla de todo corazón (b) y vivir casta y sobriamente (c), sea en el santo estado de matrimonio, o en otro estado (d).
a. Lev. 18:28.

b. Judas 1:23.

c. 1Tes. 4:3-5.

d Hebr. 13:4; 1Cor. 7:7.

109. Pregunta: ¿En este mandamiento, prohíbe Dios sólo el adulterio y pecados semejantes?

Respuesta: Como nuestro cuerpo y alma son templo del Espíritu Santo, Dios quiere que conservemos ambos puros y santos. Para ello prohíbe toda impureza en nuestras acciones, nuestros gestos, nuestras palabras (a), nuestros pensamientos y deseos (b), y todo lo que incita al hombre a ello (c).
a. Efes. 5:3, 4; 1Cor. 6:18, 19.

b. Mateo 5:27, 28.

c. Efes. 5:18, 1Cor. 15:33.

H. OCTAVO MANDAMIENTO:

No hurtarás.

110. Pregunta: ¿Qué prohíbe Dios en el octavo mandamiento?

Respuesta: Dios prohíbe no solamente el robo (a) y la rapiña (b) que castiga la autoridad, sino que llama también robo a todos los medios malos y engañosos con los cuales tratamos de apoderarnos del bien de nuestro prójimo (c), ya sea por la fuerza, por una apariencia de derecho, como son: el peso falso, la mala mercadería (d), la moneda falsa, la usura (e), o por cualquier otro medio prohibido por Dios. También prohíbe toda avaricia (f) y todo uso inútil de sus dones (g).
a. 1Cor. 6:10.

b. 1Cor.5:10; Isaías 33:1.

c. Luc.3:14; 1Tes. 4:6.

d. Prov. 11:1; 16:11; Ezeq. 45:9, 10; Deut. 25:13.

e. Salmo 15:5; Luc. 6:35.

f. 1Cor. 6:10.

g. Prov. 23:20, 21; Prov. 21:20.

111. Pregunta: ¿Qué te ordena Dios en este mandamiento?

Respuesta: Buscar en la medida de mis fuerzas, aquello que sea útil a mi prójimo, de hacer con él lo que yo quisiera que él hiciese conmigo (a), y trabajar fielmente a fin de poder asistir a los necesitados en su pobreza (b).
a. Mateo 7:12.

b. Efes. 4:28.

I. NOVENO MANDAMIENTO:

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

112. Pregunta: ¿Qué se pide en el noveno mandamiento?

Respuesta: Que no levante falso testimonio contra nadie (a), que no interprete mal las palabras de los demás (b), que no sea ni detractor ni calumniador (c). Que no ayude a condenar a nadie temerariamente y sin haberle escuchado (d); que huya de toda clase de mentira y engaño como obras propias del diablo (e), si no quiero provocar contra mí la gravísima ira de Dios (f). Que en los juicios como en cualquier otra ocasión, ame la verdad, la anuncie y la confiese sinceramente (g), Y por último, que procure con todas mis fuerzas defender la honra y reputación de mi prójimo (h).
a. Prov. 19:5, 9; Prov. 21:28.

b. Salmo 15:3; 50:19, 20.

c. Rom. 1:30.

d. Mateo 7:1; Luc. 6:37.

e. Juan 8:44.

f. Prov. 12:22; 13:5.

g. 1Cor. 13:6; Efes. 4:25.

h. 1Pedro 4:8.

J. DÉCIMO MANDAMIENTO:

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo

113. Pregunta: ¿Qué ordena el décimo mandamiento?

Respuesta: Que ni por deseo o pensamiento nuestros corazones se rebelen jamás contra alguno de los mandamientos de Dios, sino que en todo tiempo aborrezcamos el pecado de todo corazón y nos deleitemos en toda justicia.
a. Rom. 7:7.

K. PREGUNTA FINAL

114. Pregunta: ¿Pueden guardar perfectamente estos mandamientos los que se han convertido a Dios?

Respuesta: No, porque incluso los más santos, en tanto estén en esta vida, no cumplen más que con un pequeño principio de esta obediencia (a). Sin embargo, empiezan a vivir firmemente no sólo según algunos, sino todos los mandamientos de Dios (b).
a.1Juan 1:8; Rom. 7:4, 15; Eccles. 7:20; 1Cor. 3:9

b. Rom. 7:22; Salmo 1:2.

115. Pregunta: Entonces, ¿por qué quiere Dios que se nos prediquen tan rigurosamente los diez mandamientos, si no hay nadie que pueda observarlos perfectamente en esta vida?

Respuesta: Primeramente, para que durante toda nuestra vida conozcamos más y más, cuán grande es la inclinación de nuestra naturaleza a pecar (a), y así busquemos con más fervor la remisión de nuestros pecados y la justicia de Cristo (b). Después, que nos apliquemos sin descanso a suplicar a Dios la gracia de Su Espíritu Santo, para que cada día seamos más renovados a Su imagen, hasta que, después de esta vida, alcancemos la perfección que nos es propuesta (c).
a. Rom. 3:20; 1Juan 1:9; Salmo 32:5.

b. Mateo 5:6; Rom. 7:24, 25.

c. 1Cor. 9:24 Filip. 3:12-14.

Capítulo 11

DE LA ORACIÓN.

La oración es el camino a Dios,

la Biblia es el camino de Dios a nosotros

1. INTRODUCCIÓN.

116. Pregunta: ¿Por qué necesitamos los cristianos de la oración?

Respuesta: Porque es el punto principal del agradecimiento que Dios pide de nosotros (a), y porque Él quiere dar Su gracia y Su Espíritu Santo sólo a aquellos que se lo piden con oraciones ardientes y continuas, dándole gracias (b).
a. Salmo 50:4.

b. Mateo 7:7; Luc.11:9, 13; 1Tes. 5:17.

117. Pregunta: ¿Qué es necesario en la oración para que ésta agrade a Dios y sea oída por Él?

Respuesta: Primero, que pidamos de todo corazón (a), al solo y verdadero Dios, el cual se ha manifestado en Su palabra (b), todas las cosas que Él desea que le pidamos (c). Segundo, que reconociendo sinceramente toda nuestra pobreza y miseria (d), nos humillemos delante de Su majestad (e). Y por último que apoyándonos sobre este firme fundamento (f), sepamos que, pese a nuestra indignidad, Él escuchará nuestra oración por amor del Señor Jesucristo (g), como nos lo ha prometido en Su palabra (h).
a. Juan 4:24; Salmo 145:18.

b. Apoc. 19:10; Juan 4:22-24.

c. Rom. 8:26; 1 Juan 5:14; Santg. 1:5.

d. 2Cron. 20:12.

e. Salmo 2:11; 34:18; Isaías 66:2.

f. Rom. 10:14; Santg. 1:6.

g. Juan 14:13; 16:23; Dan. 9:18.

h. Mateo 7:8, Salmo 27:8.

118. Pregunta: ¿Qué nos ha mandado Dios que le pidamos?

Respuesta: Todo lo que es necesario para el alma y para el cuerpo (a), lo cual, nuestro Señor Jesucristo, ha incluido en la oración que él mismo nos ha enseñado.
a. Santg. 1:17; Mateo 6:33.

2. LA ORACIÓN PERFECTA

119. Pregunta: ¿Qué dice esta oración?

Respuesta: (a) Padre nuestro que estas en los cielos,

1. santificado sea tu nombre.

2. Venga tu reino.

3. Sea hecha u voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

4. Danos hoy nuestro pan cotidiano,

5. y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

6. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;

Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
a. Mateo 6:9-13; Luc. 11:2, 3, 4.

A. A QUIÉN NOS DIRIGIMOS CON ESTA ORACIÓN.

120. Pregunta: ¿Por qué nos pide nuestro Señor Jesucristo que nos dirijamos a Dios diciendo: “Padre nuestro?”

Respuesta: Para despertar en nosotros, desde el principio de nuestra oración, el respeto filial y la confianza en Dios que deben se el fundamento de nuestra oración: que Dios ha venido a ser nuestro Padre por Jesucristo, y nos concede con mayor seguridad la cosas que le pedimos con fe, que nuestros padres nos conceden las cosas de este mundo (a).
a. Mateo 7:9-11; Luc. 11:11-13.

121. Pregunta: ¿Por qué se añade: Que estás en los cielos?

Respuesta: A fin de que no tengamos ninguna idea terrestre de la majestad celestial de Dios (a), y esperemos de Su omnipotencia lo que necesitamos para nuestro cuerpo y nuestra alma (b).
a. Jer. 23:23, 24; Hechos 17:24, 25, 27.

b. Rom. 10:12.

B. EL NOMBRE DE DIOS

122. Pregunta: ¿Cuál es la primera súplica?

Respuesta: Santificado sea tu nombre, es decir, concédenos ante todo que te conozcamos rectamente (a), y que santifiquemos y celebremos tu omnipotencia, sabiduría, bondad, justicia, misericordia y verdad, que se manifiestan en toda tus obras (b). Concédenos también, que toda nuestra vida, en pensamiento, palabra y obra, sea siempre dirigida a este fin: que tu santísimo nombre no sea por nosotros blasfemado ni menospreciado, sino honrado y glorificado (c).
a. Juan 17:3; Jer. 9:24; 31:33, 34; Mateo 16:17; Sant. 1:5; Sal. 119:105.

b Sal. 119:137 Lu 1:46,47,68,69 Ro. 11:33

c Sal. 71:8 115:1

C. EL REINO DE DIOS.

123. Pregunta: ¿Cuál es su segunda súplica?

Respuesta: Venga tu reino, es decir; reina de tal modo sobre nosotros por tu Palabra y Espíritu, que nos sometamos cada vez más y más a Ti (a). Conserva y aumenta tu iglesia (b). Destruye las obras del diablo y todo poder que se levante contra Ti, lo mismo que todos los consejos que se toman contra tu Palabra (c), hasta que venga la plenitud de tu reino (d), cuando Tú serás todo en todos (e).
a. Salmo 143:10; 119:5; Mateo 6:33.

b. Salmo 51:18; Salmo 122:6.

c. 1Juan 3:8; Rom. 16:20.

d. Apoc. 22:20; Rom. 8:22, 23.

e. 1Cor. 15:28.

D. DIOS QUIERE HABITAR EN NOSOTROS.

124. Pregunta: ¿Cuál es la tercera súplica?

Respuesta: Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Es decir, haz que nosotros y todos los hombres, renunciemos a nuestra propia voluntad (a), y con toda humildad obedezcamos la tuya que es la única buena (b), para que cada uno de nosotros cumpla su deber y vocación, tan fiel y gozosamente (c) como lo hacen los ángeles en el cielo (d).
a. Mateo 16:24; Tito 2:11, 12.

b. Luc. 22:42; Efes. 5:10; Rom. 12:2.

c. 1Cor. 7:24.

d. Salmo 103:20, 21.

E. EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

125. Pregunta: ¿Cuál es la cuarta súplica?

Respuesta: Danos hoy nuestro pan cotidiano, es decir, dígnate proveernos de todo lo que es necesario para el cuerpo (a), a fin de que, por ello reconozcamos que Tú eres la única fuente de todo bien (b), y que, ni nuestras necesidades, ni trabajo, ni incluso los bienes que Tú nos concedes, no nos aprovechan antes nos dañan sin tu bendición (c). por tanto, concédenos que apartemos nuestra confianza de todas las criaturas, para ponerla sólo en Ti (d).
a. Salmo 145:15; 104:27; Mateo 6:26.

b. Santg. 1:17; Hechos 14:17; 17:27.

c. 1Cor. 15:58; Deut. 8:3; Salmo 37:16; 127:1, 2.

d. Salmo 55:22; 62:10; 146:3; Jer. 17:5, 7.

F. NUESTRA DEUDA ANTE DIOS

126. Pregunta: ¿Cuál es la quinta súplica? Respuesta: Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; es decir: por la preciosa sangre de Jesucristo, dígnate no imputarnos, a nosotros pobres pecadores, nuestros pecados ni la maldad que está arraigada en nosotros (a), así como nosotros sentimos, por este testimonio de tu gracia, el firme propósito de perdonar de todo corazón a nuestro prójimo (b).
a. Salmo 51:1; 143:2; 1Juan 2:1; Rom. 8:1.

b. Mateo 6:14.

G. LA TENTACIÓN ES FUERTE

127. Pregunta: ¿Cuál es la sexta súplica?

Respuesta: No nos metas en tentación, más líbranos del mal; es decir, dado que nosotros mismos no podríamos subsistir un solo instante (a), y dado que, nuestros enemigos mortales como son: Satanás (b), el mundo (c) y nuestra propia carne (d), nos hacen continua guerra; dígnate sostenernos y fortificarnos por la potencia de tu Espíritu Santo, para que podamos resistirles valerosamente, y no sucumbamos en ese combate espiritual (e), hasta que logremos finalmente la victoria (f).
a. Juan 15:5; Salmo 103:14.

b. 1Pedro 5:8; Efes. 6:12.

c. Juan 15:19.

d. Rom. 7:23; Gál. 5:17.

e. Mateo 26:41; Marc. 13:33.

f. 1Tes. 3:13; 1Tes. 5:23.

H. EL CIERRE

128. Pregunta: ¿Cómo concluyes esta oración?

Respuesta: Porque tuyo es el reino, el poder, y la gloria, por todos los siglos. Esto es: Te pedimos todo esto, porque siendo nuestro Rey Todopoderoso, Tú puedes y quieres concedernos toda clase de bienes (a), y esto para que, no a nosotros, sino a tu santo nombre sea todo gloria (b) por todos los siglos.
a. Rom. 10:12; 2Pedro 2:9.

b. Juan 14:13; Jer.33:8, 9; Salmo 115:1

129. Pregunta: ¿Qué significa la palabra: Amén?

Respuesta: Amén quiere decir: esto es verdadero y cierto. Porque mi oración es más ciertamente escuchada por Dios, que lo que yo siento en mi corazón, que he deseado de Él (a).
a. 2Cor. 1:20; 2Tim. 2:13.